La ventilación mal dimensionada es la causa número uno de quejas de personal en cocinas industriales —y también una de las más caras de corregir después de la obra. Esto es lo que hay que decidir antes de instalar nada.
Campana de extracción: el cálculo que importa
El caudal de extracción se calcula en función de los metros lineales de cocción, no del tamaño del local. Una campana subdimensionada para la carga de hornos y freidoras que tienes debajo genera acumulación de grasa en el ambiente y, con el tiempo, un problema real de seguridad contra incendios.
Extracción vs. renovación de aire
Son dos sistemas distintos y hay que dimensionarlos juntos: si extraes más aire del que entra, la cocina queda en depresión y las puertas se vuelven pesadas de abrir, o peor, el aire de zonas sucias (baños, almacén de basura) empieza a entrar por donde no debe.
Filtros: el mantenimiento que nadie presupuesta
Un filtro de grasa sin limpiar regularmente no solo pierde eficiencia —se convierte en el punto de partida de un incendio en cocina. La frecuencia de limpieza depende del volumen de fritos que manejes, pero como referencia: en cocinas con freidora en uso diario, semanal es lo mínimo razonable.
Ruido: el factor que se subestima
Un sistema de extracción mal instalado puede superar los 70 dB, el nivel a partir del cual empieza a interferir con la comunicación del equipo en momentos críticos de servicio. Vale la pena pedir el dato de decibelios al proveedor antes de comprar, no solo el caudal de aire.


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