El revestimiento de una cocina tiene que aguantar salpicaduras de grasa, vapor y limpieza agresiva a diario — no todos los materiales bonitos aguantan ese uso. Esto es lo que de verdad funciona según la zona.
Azulejo cerámico: la opción clásica, con matices
Resistente al calor y fácil de limpiar en la superficie, pero las juntas entre piezas acumulan grasa si no se sellan bien. Un azulejo de formato grande reduce el número de juntas y simplifica la limpieza.
Acero inoxidable: la más duradera, la más cara
Sin juntas, resistente a golpes y a temperaturas altas. El inconveniente real no es funcional, es estético: marca huellas y rayones con el uso, algo que a algunos usuarios les molesta y a otros no.
Panel de vidrio templado
Superficie completamente lisa, sin juntas, fácil de limpiar de un pase. Es más frágil ante impactos fuertes que el acero, aunque el vidrio templado resiste bastante mejor que el vidrio normal.
Lo que hay que evitar cerca de la zona de cocción
Papel pintado, madera sin tratar específicamente para humedad, o cualquier material poroso sin sellar. Absorben grasa y olores de forma permanente, y no hay limpieza que los deje como nuevos después de meses de uso.


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