La pizza casera suele fallar en un punto concreto: la base queda blanda mientras el resto ya está lista. Esto es lo que realmente lo soluciona.
Temperatura máxima que tu horno permita
La mayoría de hornos domésticos llegan a 250-300°C. Usa el máximo posible — las pizzerías cuecen a 400°C+ en horno de leña, y para acercarse a ese resultado en casa, más calor siempre ayuda.
Precalienta también la bandeja o piedra
Meter la masa sobre una superficie fría es la causa número uno de base blanda. Precalienta la bandeja (o mejor, una piedra o acero para pizza) dentro del horno durante el precalentado, y desliza la pizza directamente sobre ella ya caliente.
No sobrecargues de ingredientes
Demasiada salsa o demasiados toppings sueltan humedad durante la cocción que la masa absorbe, ablandando la base antes de que termine de cocinarse.
Posición en el horno
La rejilla más baja disponible, cerca de la resistencia inferior, ayuda a que la base se cocine con la misma intensidad que la parte de arriba con los toppings.


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