No toda pieza de cerámica que ves en una tienda de menaje es apta para horno — hay características concretas que debes verificar antes de comprar una fuente para hornear.
Busca el símbolo específico
Un pequeño dibujo de horno en la base es la confirmación más fiable. Si no aparece, no asumas que es apta solo porque “parece resistente”.
Cerámica esmaltada vs. sin esmaltar
La esmaltada es más fácil de limpiar y menos porosa, pero puede ser más sensible al choque térmico. La sin esmaltar retiene mejor el calor de forma uniforme, ideal para gratinados que necesitan calor sostenido.
El grosor de la pared importa
Piezas de paredes gruesas distribuyen el calor de forma más uniforme y son menos propensas a romperse por choque térmico que las de pared fina, aunque tardan más en calentarse.
Nunca del frío directo al horno caliente
Aunque sea apta para horno, sacar una fuente de cerámica de la nevera e introducirla directamente en un horno ya caliente es la causa más común de rotura, incluso en piezas de calidad.
Cuánto dura una buena fuente de cerámica
Con cuidado razonable (sin choques térmicos, sin golpes), una fuente de calidad puede durar décadas — es de las inversiones de menaje que menos hay que reponer con el tiempo.


TE PUEDE INTERESAR