Un horno eléctrico consume, de media, entre 1.000 y 5.000 vatios según el modelo y la función que uses — pero el gasto real en tu factura depende más de cómo lo usas que de la potencia nominal.
Lo que de verdad dispara el consumo
Precalentar más tiempo del necesario es el gasto más evitable: la mayoría de hornos alcanzan temperatura en 10-15 minutos, no en los 20-25 que mucha gente espera por costumbre. Abrir la puerta durante la cocción también cuesta caro — cada apertura puede hacer perder hasta 20°C de golpe, y el horno consume de más para recuperarlos.
Cómo calcular tu gasto real
Multiplica la potencia del horno (en kW, no en W — divide entre 1000) por las horas de uso al día, y eso por el precio del kWh de tu factura. Un horno de 2000 W usado 1 hora al día cuesta aproximadamente lo mismo que dejar 20 bombillas LED encendidas ese mismo tiempo.
La función de convección sí ahorra, y bastante
Al distribuir mejor el calor, la convección permite bajar la temperatura y el tiempo de cocción sin perder resultado — en la práctica, un ahorro real de entre el 15 y el 20% frente al modo convencional para la misma receta.
Aprovecha el calor residual
Apagar el horno unos minutos antes de que termine el tiempo de cocción y dejar que el calor acumulado termine el trabajo funciona bien para platos que no necesitan precisión exacta, como asados grandes o gratinados.


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