No todos los sartenes aguantan el horno, y meter el equivocado puede arruinar tanto el sartén como la comida. Esto es lo que hay que revisar antes de hacerlo.
El mango es el punto crítico
Mangos de plástico o silicona no aguantan las temperaturas del horno y se derriten o deforman. Mangos de metal macizo sí son aptos, siempre que el resto del sartén también lo sea.
Antiadherente: revisa la temperatura máxima
La mayoría de recubrimientos antiadherentes (teflón incluido) tienen un límite, normalmente entre 200-260°C según la marca. Superarlo de forma repetida degrada el recubrimiento y puede liberar compuestos que conviene evitar.
Hierro fundido y acero: sin problema
Son los materiales más seguros para uso combinado sartén-horno, aguantan temperaturas altas sin degradarse y de hecho mejoran con el uso en horno para ciertas técnicas (sellar en la placa y terminar en el horno).
Cómo comprobarlo si no estás seguro
Busca el símbolo de horno (normalmente un pequeño dibujo de horno) en la base del sartén o en el manual. Si no aparece y no reconoces el material, mejor no arriesgar la pieza.


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