El horno eléctrico rinde mejor con unos alimentos que con otros — estos son los que realmente aprovechan lo que un horno hace bien: calor uniforme y cocción lenta y controlada.
Verduras de raíz asadas
Patata, zanahoria, remolacha, boniato — el horno concentra sus azúcares naturales y consigue una textura que ni la sartén ni el vapor logran igual. Corta en trozos uniformes para que se hagan a la vez.
Piezas grandes de carne
Pollo entero, pierna de cordero, redondo de ternera. El calor envolvente del horno cocina el interior sin resecar el exterior, algo que ninguna sartén consigue con piezas de este tamaño.
Pescado entero o en filetes gruesos
A temperatura moderada (180°C) y con papel de horno, el pescado queda jugoso sin necesidad de estar vigilándolo constantemente como exige la plancha.
Pan y masas horneadas
Es el uso más obvio, pero vale la pena decirlo: ningún otro electrodoméstico replica el calor seco y envolvente que necesita una masa para subir y dorar correctamente.
Frutos secos tostados
Almendras, nueces, avellanas — unos minutos a 160°C intensifican su sabor mucho más que comprarlos ya tostados. Vigílalos de cerca, pasan de tostados a quemados rápido por su alto contenido en aceite.


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