Un horno eléctrico bien cuidado desde el principio dura muchos más años sin averiás — estos son los hábitos que marcan la diferencia a largo plazo, no solo en el primer día.
Limpieza regular, no solo cuando se nota sucio
Esperar a que la grasa se acumule y carbonice hace que la limpieza sea mucho más difícil y puede afectar el rendimiento de las resistencias con el tiempo. Una limpieza ligera cada pocos usos evita llegar a ese punto.
Revisa la junta de la puerta periódicamente
Una junta desgastada deja escapar calor, obligando al horno a trabajar más para compensar. Es una pieza barata de reemplazar y que se pasa por alto fácilmente.
No sobrecargues el horno
Meter más bandejas de las recomendadas o piezas demasiado grandes fuerza la circulación de aire y puede hacer trabajar de más al ventilador de convección si lo tiene.
Deja enfriar antes de limpiar a fondo
Limpiar con el horno todavía caliente, además del riesgo de quemaduras, puede dañar el esmalte interior con choques térmicos si usas productos fríos sobre superficie caliente.
Usa la función correcta para cada tarea
Usar siempre el mismo modo (por ejemplo, grill para todo) desgasta esa resistencia específica más rápido que repartir el uso entre las funciones según corresponda a cada receta.


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