El cristal de la puerta del horno está diseñado para aguantar temperaturas mucho más altas de las que alcanza el interior — pero eso no significa que sea indestructible ante cualquier uso.
El cristal aguanta más de lo que crees
La mayoría de puertas de horno usan vidrio templado o triple cristal, capaz de soportar bien los 250-300°C habituales de uso normal, e incluso los 400-500°C de un ciclo de pirolisis en hornos preparados para ello.
Lo que sí puede romperlo: el choque térmico
El riesgo real no es la temperatura alta sostenida, es el cambio brusco — verter agua fría sobre el cristal caliente, o limpiar con un paño helado justo después de apagar el horno, puede provocar una rotura por choque térmico.
Golpes e impactos, el otro riesgo real
Un golpe con una bandeja metálica al meterla o sacarla, aunque el cristal aguante bien el calor, puede fisurarlo por impacto mecánico. Con el tiempo, esas microfisuras pueden extenderse.
Si ves el cristal agrietado
No sigas usando el horno hasta revisarlo. Una grieta puede extenderse con el siguiente ciclo de calor, y en el peor caso el cristal puede llegar a romperse por completo durante el uso.


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