El horno no es el electrodoméstico que más energía gasta en una cocina bien planteada — pero es el que más margen de mejora suele tener, porque casi nadie ajusta cómo lo usa.
La etiqueta energética importa menos de lo que parece
Un horno clase A frente a uno clase A+++ tiene diferencia real en consumo, pero esa diferencia se diluye rápido si el hábito de uso es ineficiente — precalentar de más, abrir la puerta constantemente, o usar el horno para calentar una sola porción de comida.
Agrupa cocciones en vez de encender el horno varias veces
Cada vez que enciendes el horno desde frío gastas la mayor parte de energía en el precalentado. Planificar para hornear varias cosas seguidas, aprovechando que el horno ya está caliente, reduce el consumo total de forma notable.
El resto de la cocina también cuenta
Nevera con la junta de la puerta desgastada, vitrocerámica sin ollas del diámetro correcto, campana extractora sobredimensionada para el espacio — una cocina eficiente se piensa en conjunto, no electrodoméstico por electrodoméstico.
El hábito más barato de cambiar
Apagar el horno unos minutos antes de que termine el tiempo de cocción y aprovechar el calor residual es gratis, no requiere comprar nada, y funciona bien para la mayoría de asados y gratinados.


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