La respuesta corta es: el gas suele salir más barato por uso, pero el eléctrico cocina mejor. Aquí está el porqué de ambas cosas.
Coste por uso: gana el gas
El precio del kWh de gas natural es considerablemente más bajo que el de electricidad en la mayoría de mercados, así que para un uso frecuente e intensivo, un horno a gas suele salir más económico mes a mes.
Precisión y uniformidad: gana el eléctrico
El horno eléctrico mantiene una temperatura mucho más estable y uniforme dentro de la cavidad. El de gas, especialmente en modelos sin ventilador, genera zonas más calientes cerca del quemador — notable en repostera que exige precisión.
El coste que no se ve: instalación y mantenimiento
Un horno a gas requiere instalación por profesional certificado y revisiones periódicas obligatorias por normativa — gastos que un horno eléctrico, que solo necesita un enchufe, no tiene.
La decisión práctica
Si ya tienes instalación de gas en casa y horneas con frecuencia, el gas amortiza rápido. Si buscas precisión para repostera o vives en un piso sin gas natural, el eléctrico es la opción sin complicaciones.


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