Un poco de humo al cocinar algo graso es normal — pero humo constante o excesivo tiene causas concretas que conviene identificar antes de que sea un problema mayor.
Grasa acumulada quemándose
La causa más común, con diferencia. Restos de cocciones anteriores que no se limpiaron se queman con el calor del siguiente uso. La solución es limpieza, no hay atajo.
Aceite o grasa nueva goteando sobre resistencias
Si estás asando algo muy graso sin bandeja de recogida debajo, el goteo directo sobre la resistencia genera humo inmediato. Coloca siempre una bandeja para captar el goteo en piezas grasas.
Restos de embalaje o etiquetas olvidadas
En hornos relativamente nuevos, revisa que no quede ningún resto de plástico o adhesivo de fábrica sin retirar.
Aceite de baja calidad a temperatura muy alta
Algunos aceites tienen un punto de humo bajo (se queman a temperaturas relativamente bajas). Si usas aceite de oliva virgen extra a temperaturas muy altas, puede generar humo antes de lo esperado — para horneado a alta temperatura, aceites con punto de humo más alto funcionan mejor.
Cuándo preocuparse de verdad
Humo con olor a plástico o químico quemado, o humo que no cesa tras limpiar y verificar lo anterior, merece revisión técnica — podría ser un componente eléctrico defectuoso.


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