Abrir la puerta del horno en el momento equivocado es la causa número uno de bizcochos hundidos — no es que no puedas abrirla nunca, es cuestión de timing.
Los primeros 20 minutos: nunca
Es cuando la estructura del bizcocho se está formando. El cambio brusco de temperatura al abrir hace que la masa colapse antes de fijarse, resultando en un hundimiento en el centro.
Después de ese punto: con cuidado, rápido
Una vez pasado ese periodo crítico, puedes abrir brevemente para comprobar el punto (con el palillo) sin arruinar el resultado — pero hazlo rápido, no dejes la puerta abierta más de unos segundos.
Usa la luz interior en vez de abrir
La mayoría de hornos tienen luz interna y visor de cristal suficiente para vigilar el dorado sin necesidad de abrir en absoluto durante gran parte de la cocción.
Si tu horno no tiene buena visibilidad
Confía en el tiempo de la receta y resiste la tentación de comprobar antes de que pase al menos el 80% del tiempo indicado — la paciencia aquí literalmente determina el resultado.


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